El regreso más esperado puede retrasarse hasta febrero. Lance Armstrong podría no participar, en enero, en el Tour Down Under si la UCI no se lo permite. Todo está en el reglamento, según el cual, un corredor retirado no puede volver sin antes inscribirse para sus test antidopaje seis meses antes.
El siete veces ganador del Tour lo habría hecho, pero en agosto. Esto significa que hasta febrero no podría competir siguiendo esta normativa de la UCI. Lance espera, sin embargo, que la UCI le permita hacer la vista gorda para poder participar en la carrera australiana.
Lance espera esta condonación basándose en el caso de Mario Cipollini que, después de retirado, volvió a competir en la Vuelta a California sin cumplir esta regla. "Respetaremos lo que nos digan, pero tenemos que ser constantes en este tema. Espero poder estar en Australia", señalaba el estadounidense en una rueda de prensa que ofreció en Marfa (Texas).
En esta rueda de prensa, Lance señalaba que siente plena confianza en los métodos de lucha contra el dopaje. "En la actualidad, todo el mundo sabe donde estás, la USADA sabe ahora que estoy aquí sentado. Siempre deseo estar disponible para los controles y si vienen una vez o cien, genial", apunta.
Desde las antípodas, los organizadores del Tour Down Under reconocen que no saben si podrán contar con él, pero aseguran que siguen esperando.
VUELVEN A ANALIZAR
La Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje (AFLD), encargada de los controles en el Tour de Francia, propuso a Lance Armstrong un nuevo análisis de las muestras recogidas en el Tour de 1999 y sospechosas de estar contaminadas con EPO para "probar su buena fe".
La AFLD afirmó en un comunicado que se conservan seis muestras B de orina residual del heptacampeón del Tour de Francia y le da la oportunidad de "cortar por lo sano con los rumores que le conciernen, si son infundados".
"Las condiciones de conservación de las muestras y su volumen permite realizar un análisis de la presencia eventual de EPO", explica la agencia en un comunicado en el que recuerda que no dispone el "proceso verbal" necesario para establecer la relación entre las "muestras anónimas y el interesado".
El diario francés "L'Equipe" desveló en 2005 la supuesta existencia de restos de EPO en la orina de Armstrong recogida durante el Tour de Francia de 1999.
El tejano ha anunciado recientemente su intención de volver a la competición.
Los análisis podrían realizarse en un breve espacio de tiempo, tras un acuerdo con el deportista, en presencia de un experto designado por el ciclista y utilizando el método de "isofocación eléctrica", el más preciso en estos momentos para detectar la presencia de EPO en la orina, añade.
La agencia recuerda que, en caso de que los resultados fueran positivos, no podrían originar ningún proceso disciplinario antidopaje ya que la infracción habría prescrito tras sobrepasarse los ocho años previstos por el artículo 17 del Código Mundial Antidopaje.
8 de octubre de 2008